martes, 2 de diciembre de 2014

ILUSTRA UN MES IV: QÜIQ



Quique Rodriguez es un diseñador gráfico, que pese a su corta edad, ha conseguido crear una verdadera marca personal -Qüiq- que va ganando terreno poco a poco debido a las estupendas ideas que siempre rondan por su cabeza. Desde pequeño, siempre supo que era visualmente creativo y con el tiempo se dio cuenta de que quería seguir creando para ganarse la vida, a pesar de la insistencia de su madre para que estudiara Derecho. Así que, finalmente estudió una Diplomatura de Diseño Gráfico Integral en la Escuela Superior de Diseño del Centro Español de Nuevas Profesiones (CENP)y dos Másters de Diseño Web y Multimedia. 
El estilo de Qüiq no viene marcado por un parámetro fijo, ni limitado. En general son directos, simples y originales, sin menoscabar el papel comunicador del logotipo. Su obra podría ser catalogada con una profundidad de comprensión, un pensamiento sintético y conceptual, combinado con un gran detallismo y un conocimiento profundo del lenguaje visual, altamente creativo e individualista. 



Transmite una necesidad de expresarse a través de la creación, moldeando una fórmula muy completa, resultado de la combinación de este don (el del arte), con su eficacia y organización naturales. En el diseño gráfico es muy importante saber organizarse y ser efectivos en el tiempo y eso es algo que Qüiq hace posible. 



La tipografía de sus diseños están marcados por unos trazos elegantes y detallados en perfecta combinación con otros elementos. Sus obras en blanco y negro conectan con el mundo del cómic usando texturas diluidas y elementos surrealistas, creando una paradoja de realidad y ensoñación, que bien podría ser comparada con la mirada de la pintura impresionista.
El famoso diseñador gráfico Stefan Sagmeister dice que para ser diseñador gráfico hay que ser atrevido y valiente. Esta idea cobra sentido sobre todo a la hora de mostrar ironía y juegos visuales con doble sentido en temas considerados "morales", como la guerra. En esta línea, creo que Qüiq está preparado para enseñar al mundo que tiene las "agallas" bien puestas.



                                                                                                             
 Victoria Alonso Yanes

jueves, 27 de noviembre de 2014

LAS CRÓNICAS DE MJ: A LA ATENCIÓN DE CATALINA (Elena Rey en “Petra”, Fassbinder)

Mi querida rubita:

Tuve que salir corriendo a coger el búho porque, como sabes, vivo en la estratosfera. Me hubiera gustado darte un nuevo abrazo con el que devolverte lo adquirido tras la inmersión en esa bola de cristal en la que convertisteis la otra noche La Casa de la Portera. ¿Sabes esos souvenirs que si se invierten y enderezan al instante nos hacen contemplar la ilusión de la nieve cayendo sobre un paisaje, una ciudad, un monumento, un personaje? “Las amargas lágrimas de Petra...”, vimos caer sobre tus ojos desnudos, atentos, perplejos como los de un gato ante un león con cola de ratón. Intuimos la perversión desde tu entrada al salón de los espejos porque somos perversos desde la cuna, por nada más ni menos.

El que no sabe es como el que no ve, pero también está la intuición sagazmente femenina, la desfachatez de la ignorancia que no tiene nada que perder y que lo devoraría todo en su sacrificio, el hambre de sensaciones nuevas, los fogonazos del éxito. ¿Qué podrías tú hacer en ese cruce de caminos? ¿Cómo llegar a la nausea sin probar bocado?
“Será un juego para mí” -pensaste, subida sobre los taconcitos de la inocencia, ceñida por la cintura por esas garras blanquísimas que ya te destrozaban- “Juguemos, pues...” -Te engañabas, tu impulso era afanoso y escurridizo, sibilino.


Ella, sin embargo, Petra, venía de la desolación, de una cama inmensa para la esbeltez de sus sueños, del frenesí de lo mundano cuando te obedece, de la defensa y la rapiña, del agotamiento en la inercia de su talento, de la apariencia inquietante, de lo sórdido pactado, de tantos huecos recónditos resonando en sus entrañas, en su cabeza amueblada con un gusto exquisito. Casi transparente en su ignominia, avanzaba hasta tu boca con su vestido blanco, entre la podredumbre, impecable en su desdicha, vulnerable entre tus piernas. ¡Tanta ansia de ti y tan ajena a sí misma! La elegancia es un valor trasnochado, nadie a su alrededor recurre al tacto en su trato con ella. ¿Por qué motivo se espera que la elegancia cuide de los suyos? Nadie repara en que un vampiro, antes, ha sido presa de murciélagos.

Nacer en un nido de diseño conlleva ciertos vicios, ciertas anomalías en la dependencia de unos con otros, un singular olvido de la soledad intrínseca que no nos abandona. A una le duele lo que le duele y se abre camino hacia su posesión sin dudar ni un ápice sobre el alcance y la garantía, sobre las consecuencias. Si alguien estorba, se le aparta y, si no es posible, la intolerancia hace carrera. ¿Cómo vamos a esforzarnos por calibrar lo del otro sin tenernos en cuenta a nosotros mismos? Damos importancia a lo que nos compete muy directamente, a lo que nos afecta, sin más. Evitamos hundirnos en el lodo de otros deseos, de necesidades ajenas, de sentimientos extraños en nuestros progenitores. Somos hijas y nuestras madres nos pertenecen, que nadie se inmiscuya. Nos da pavor que rehagan su vida, mejor que se marginen de amores ni complicaciones que las distraigan de su labor de proveedoras. Lo demás no importa, su apetito es un capricho, una demencia, algo ilógico, vergonzoso, pasajero...

Hemos sido hijas también, las madres, y madres las abuelas. Colaboramos en el camino que le espera a nuestros vástagos. Generaciones de hembras buscándose entre la niebla, desconectadas entre sí, desligadas de la tierra esencial, de su naturaleza vestal y su cosmología.  Sálvese quien pueda, ¡qué tristeza infinita!, sálvese quien quiera...

PETRA 2 - LA CASA DE LA PORTERA

Luego hay seres anodinos, que disfrutan de la bajeza, sobre todo de la propia; para los que la envidia es el néctar del que nutrirse y la rabia contenida la supuesta abnegación de la que hacen gala. Su silencio emponzoñado, la curvatura de su eficacia, les permiten acercarse a lo que brilla, coleccionar diamantes tan solo para admirarlos, nunca para lucirlos. Criaturas del infierno, contrahechas de espíritu, que fingen fidelidad de por vida, hasta que claudica lo amado. Entonces se asesta el golpe tantas veces meditado, esparciendo los cristales, evitando ya pisarlos o recogerlos. Y se alejan sin volver la vista atrás, buscando otros tesoros. El verdugo está por descubrir. Cada cual destruye lo que tiene a mano, lo que le cabe en el pecho.

Alimañas descarnadas, asestando dentelladas certeras. También en esto hay belleza, en esta obra tremenda: una deslumbrante y estilizada explosión de vísceras asépticas, desprovistas de sangre, inmóviles como esculturas de lo subcutáneo, quistes que se extraen y se conservan en formol. La belleza es efímera siempre y no consuela. También rondó la otra noche entre artistas y espectadores el sentimentalismo confitado de las amistades cobardes y superfluas, la osadía desesperada, el magnetismo voraz del encuentro fortuito, la danza macabra de las caricias contra los duelos, la acidez placentera del deseo consumado, el sufrimiento histérico y fatuo.  

Dejó la mano de agitar el  souvenirs, lo depositamos en el estante adecuado con el empuje de los aplausos. Hasta la próxima función. Recuperó cada cual su realidad, unos corriendo, otros andando, todos conversando. A los que estaban callados se les hacían preguntas. La típica de rigor, que conlleva otras implícitas: “¿Te ha gustado?” Una señora de avanzada edad respondió sin inmutarse: “Así es la vida”

Así pasó, Elena Rey, y el ángel de tu sonrisa estuvo presente. Quería contártelo, contarlo a quien le interese, compartirlo. Corroborar que es un placer ver tus trabajos, que es un orgullo trabajar contigo. Agradecer a todo el elenco y a su directora la veracidad, la valentía.

Hasta muy pronto,
MJ   

María José Cortés Robles


 petra_5_A3_baja   

APARTIR DE LAS AMARGAS LÁGRIMAS DE PETRA VON KANT DE Rainer W. FASSBINDER

JUEVES y VIERNES 22h en LA CASA DE LA PORTERA

                                                                   

lunes, 24 de noviembre de 2014

LAS CRÓNICAS de MJ: "EL JUEGO DEL AMOR Y DEL AZAR" Marivaux/Flotats



Es imposible aparcar en depende qué zona de Madrid, a las siete de la tarde de un sábado. Resultado: una hora haciendo el carrusel hasta claudicar a favor de un parking público. Mientras espero a mi acompañante y conductor del vehículo, rumio el error, bajo la lluvia, formando parte de la fila india que pretende invadir el Teatro María Guerrero. Entre los paraguas abiertos que chocan, enganchándose en una contienda más bien ridícula; y el recodo que algún proyecto de espectador iluminado ha tenido a bien trazar para la consecución del orden de espera, sin que tenga sentido ninguno seguirlo como lo hacemos habiendo un camino más recto; vamos creando la atmósfera previa adecuada para presenciar una comedia.
Nuestros asientos están bien situados y, por ende, hay un hueco sin ocupar en la fila anterior que nos permite la visión del escenario sin mácula. Es un buen augurio. Sin embargo, la señora sentada a mi izquierda me deja claro, que para estorbo, ella; que tiene intención de castigarme  introduciendo su codo en mis costillas durante el tiempo que dure la función y el coloquio añadido. Otra contienda que se va a librar, si nadie lo remedia, que no seré yo... Que si deslizo el brazo hasta que cede el suyo, que si de aquí no lo muevo... en fin... un entretenimiento añadido, pero con mucho disimulo. Ella se ha traído sus codos y yo la tos; a la que, supongo, los ácaros milenarios del telón y de los asientos alimentan. Para controlar su voracidad (la de la tos, que no de la señora) y la mía, le pido a mi amor un chicle, ya que he olvidado los caramelos de rigor. Sí, el que me acompaña y se sienta a mi derecha es el hombre de mi vida; nada mejor para ver algo de Marivoux, el también llamado poeta del amor.
Salivando un poco más para suavizar mi garganta, no sé si haciendo menos ruido, me concentro en observar la escenografía: dos alturas diferenciadas por la balaustrada y los tramos cortos de escaleras que delimitan el centro del escenario; en los laterales, en primer y segundo término, árboles y setos tridimensionales; jardines pintados en telón de foro. Tonos pasteles, azulados y grisáceos. La impresión es neutra, plácida y también añeja, de otra época.



El tema musical que sirve de leitmotiv al montaje es el que inicia el espectáculo, en boca de uno de los actores que tararea la melodía mientras la apunta cual compositor que estuviera componiéndola. El director va a optar por dejar el sonido que acompaña al texto siempre en un segundo plano, como ambiente, ya sea musical, ya sean trinos de pájaros, ya sean truenos lejanos que amenazan lluvia. La palabra, por lo tanto, cobra desde el inicio todo el brío de la belleza y el humor con los que autor y traductor han sabido revestirlas. Al fondo, un criado recorta el seto cuando irrumpen en escena ama y criada en plena discusión acalorada; escucha el jardinero un poco y abandona.
Desde el comienzo hay disfrute, placer en los actores que ejercen su oficio; gozo en los personajes, que aman la vida y se abandonan a jugarla reinventándola, llevando hasta el límite sus estratagemas; infantiles con sus disfraces; atrevidos tras sus máscaras. Lo que destila el pensamiento de Miravaux, oculto bajo toda esta fanfarria luminosa, es una idea preclara de libre albedrío, de voluntarioso enfrentamiento con el amor y sus misterios, de plena conciencia de nuestra humana condición.
La trama es el equívoco y el público es cómplice de lo certero de los sentimientos que impulsan y generan las alocadas acciones de los protagonistas, aparentemente manejados como marionetas por aquellos que saben lo que ellos ignoran todavía. Una ya imagina el final, pero es grato entretenerse en esas conversaciones que les enredan, espiar sus picardías voluptuosas, reírse con ellos de nosotros mismos y de la vulnerabilidad a la que quedamos expuestos cuando el amor nos acontece. 
Y, por otra parte, ¿quién sabe el instante exacto del enamoramiento y conoce las claves que lo generan? Podría ser cualquier día, cualquier persona, cualquier gesto... Eso es lo maravilloso.
Todo se resuelve y cada cual ocupa su posición, se acabó el juego. Si se han quebrado las reglas, un poco sí se ha sufrido, pero esto añade las especias tan necesarias en un guiso que se ha de degustar una tarde en la que todo estaba tranquilo y, tras varios anuncios tímidos, el cielo o el azar amenazan tormenta, ahora sí, con un rotundo rugido. Oscuro.
Aplausos y saludos reiterados. Se marcha parte del público. Flotats no nos hace esperar demasiado y se adelanta a los actores para iniciar el debate. Nos habla de la figura del autor, de su entorno social y artístico; de su relevancia en la cultura francesa, en la europea, de sus influencias; de lo revolucionario de sus personajes (un padre que permite a su hija que decida sobre su casamiento, una mujer dispuesta a casarse solo si considera adecuado al que le proponen como marido; criados que no dudarían en traspasar las barreras que marcan las clases sociales, si el amor así lo ordena) del preciosismo del lenguaje utilizado por el autor y la dificultad que entraña la traducción a otra lengua; de cómo, efectivamente, el trabajo de traducción ha sido tan adecuado que la obra no ha perdido brillantez ni ritmo; de la fortuna de encontrar actores tan jóvenes, con tanto talento y tan esforzados; de la necesidad de conservar las tradiciones y el poco esfuerzo que se hace en España por parte de las instituciones... Unos cuantos espectadores que permanecen en sala, plantean a los artistas preguntas reiterativas y de contenido insignificante, aunque grandilocuentes, me temo, casi todas dirigidas al director; y tras una hora más de esfuerzo por  parte de los que están sobre el escenario, se da por terminada la conversación, si es que se puede llamar así.
Es una pena que tengamos la oportunidad de intercambiar impresiones, reflexionar con sus artífices sobre lo vivido a través de una obra de arte y que la malgastemos o la desaprovechemos. Y me incluyo. ¿Somos una panda de mirones, sin más? Por lo menos tenemos curiosidad...

Con todos mis respetos.,                                                
María José Cortes Robles

sábado, 15 de noviembre de 2014

LAS CRÓNICAS de MJ: “BOYHOOD” Una película de Richard Linklater



Lo que nos sobra entre compromiso y asunto, programados ambos al milímetro: de improviso, faltan tres horas para la sesión de las cuatro en los Renoir. Afortunadamente debemos comer y este suave otoño en Madrid nos da su beneplácito para un posterior paseo entre los puestos de artesanía, brotados como hongos tras la lluvia, en Plaza de España.

 

La artesanía ya no es lo que era, o quizá lo que se reúne en esta plaza con ese nombre diste mucho de serlo. Me harta mirar las cosas que tienen precio, prefiero alzar la vista hasta la bola del mundo sostenida por los cuatro continentes, navegar unos instantes con las nubecillas que coronan el cielo. ¡Qué maravillosa perspectiva! O darle la espalda a Cervantes, a Rocinante y a la mula (nunca al Quijote, jamás a Sancho), para estampar mi asombro contra el Edificio España (Dicen que lo ha comprado un japonés; ¡por Dios, que no lo convierta en centro comercial!) Tal vez cerrar los ojos y escuchar: el canto de las fuentes horadando los escudos de las naciones que hablan nuestra lengua, el vaivén de las copas de los árboles centenarios, la estridencia de los pájaros... Sentarme en un banco y mirar, ¡el mejor de los deportes! Resistirme, parapetada en esta soledad elegida, a emular a muchos viandantes aprovechando cada segundo, negarme a hacer fotos o consultar mis contactos móviles. Ahora que todo es móvil, lo necesario es parar, la quietud, dejarse atrapar por el momento... Contemplar... (Puntos suspensivos...) Cuando la vida parece suspendida en el vacío y no sabemos nada, y todo se comprende, y guardamos silencio para no mentir, para no disfrazarnos con palabras.

Películas a 2 y 3 euros en los Cines Renoir de Plaza de España

En contraste, tengo que admitir que una hora después, el aire era frío y molesto, y un rictus de impaciencia se dibujaba en mi rostro orientado hacia el cristal de las puertas cerradas del cine, como hipnotizada, como si fuera capaz de abrirlas con tan solo la energía de mis ojos. Faltaba media hora tan solo, estaba la primera en la cola y varias personas me habían preguntado que cuándo abrían... -¡Y yo qué sé!- A menudo me empeño en no aceptar aquello que no está en mi mano cambiar. El estado de ánimo es una montaña rusa, al menos el mío... (Más puntos suspensivos... esta vez de suspense, más bien...) Por fin pude acceder a la sala, calentita y cómoda; sentarme, reconciliarme con la civilización, que nos reconforta y nos bien-enquista. ¡Qué mezquinos e insignificantes somos!

Desde la pequeña pantalla, un niño descansa tumbado en la hierba... Un adulto le saca de sus ensoñaciones... En otro momento le vemos observando de cerca un pájaro muerto, con naturalidad, sin dramatismos. Contempla... Desde los primeros minutos del largometraje (nunca mejor dicho, 165 minutos) el director nos conduce, presos en la mirada de Mason, su personaje protagonista, a lo largo del transcurso de una década en la vida de una familia de clase media americana.



La novedad artística es que el director ha preferido esperar para completar el rodaje, esperar a que los actores crecieran realmente, a que cumpliesen años; esto es lo experimental en la película. ¿Qué aporta? Pues algo muy curioso: veracidad y asombro. Es como cuando nos encontramos con a un jovencito que no veíamos desde que era niño, y está tan cambiado, y hasta la voz le resuena de otro modo en el pecho; pero conserva, sin embargo, un no sé qué inconfundible que nos traslada a su infancia, donde le conocimos...  Su transformación nos produce nostalgia, nos pilla a traición; no estamos entrenados en el advenimiento. Se asemeja este aspecto de la película, a  la grabación del proceso acelerado del crecimiento de una planta, desde el pequeño brote adherido a la tierra que se alza en busca del sol, hasta la flor que se abre dispuesta ya a transformarse en fruto.


En el relato de Linklater, hay fotogramas con sol y otros con lluvia; la risa y el llanto se suceden, como la noche al día; se turnan encuentros y despedidas... El argumento es anecdótico. Sin embargo, los momentos relevantes para Mason, se tornan cruciales también para nosotros, nos identificamos en lo esencial de cada circunstancia, de cada estado, de cada edad, nos reconocemos cómplices de cada una de sus emociones. Y al vislumbrar las experiencias de ficción presenciadas, desde la cima, junto a ese joven que hemos visto trepar hasta ella, ya universitario, casi independiente por fin; pensamos, junto a él, que la vida no es tan dramática, ni tan compleja, ni tan dura; somos nosotros los artífices de nuestra problemática; los prismas incandescentes, los espíritus errantes ávidos de respuestas. Ella, la vida, se basta y se sobra a sí misma. Solo si nos relajamos, si nos concentrarnos un ápice en lo que acontece, es que formamos parte del mundo. No estamos hechos de barro, sino de tiempo.

María José Cortés Robles








jueves, 6 de noviembre de 2014

ILUSTRA UN MES III: BEATRIZ REY



"Ilustra un Mes" de Noviembre se abre paso con un nuevo universo artístico: la fotografía. En este caso de la mano de Beatriz Rey Ortiz de Solórzano, una joven promesa de veinticuatro años nacida en Madrid. Comenzó su carrera en el año 2009 de manera autodidacta como hobby, medio de expresión y escape. Al tiempo, pensó dedicarse profesionalmente a lo que más le gustaba en la vida, incluso participó en la agencia americana Getty Images durante los años 2012-2014, pero finalmente descartó esta idea por el concepto poético de no convertir su pasión en su profesión y guardarlo como refugio sagrado, dejando la fotografía en un rincón más íntimo y personal. 



Una niña caminando entre unas palomas, un beso efímero, un ave alzando el vuelo, una fugaz sonrisa. La idea de exprimir la realidad, en un solo tiro, sin opción a repetir o retocar. En algunas de sus fotografías se ve la inmediatez, la realidad de fijar un instante preciso jugando con la idea del encuentro sin posibilidad de volver a vivir ese momento. Sin duda, la acción de la observación está latente en todas sus obras haciendo saltar una chispa llena de espontaneidad. Una espontaneidad prácticamente digna de la fotografía. En este caso, Beatriz ha actuado casi como la mujer invisible, sigilosa pero atenta, como la narradora en tercera persona de cualquier relato. En la fotografía prima la tensión, el impulso del nerviosismo positivo. 




En otras de sus fotografías no es la inmediatez lo primero que puede venir a la mente del espectador, sino una sensación de naturalidad y belleza, independientemente de que sea un paisaje o un retrato. Sin duda, esa idea de intimidad que persigue nuestra artista se ve reflejada en muchas de sus fotografías haciéndonos partícipes de la escena. La carga sentimental se nota a flor de piel, sobre todo en las fotos de su hermana melliza y musa. 



Los colores son ricos y vibrantes. Parece que en este sentido, ha seguido consciente o inconscientemente, el consejo del fotógrafo Cartier Bresson en el que decía que la fotografías no las encuentras si las buscas, sino que deben ser ellas las que vengan a tí. "Cézanne dijo. Cuando pinto, si empiezo a pensar todo se va al diablo." En estas fotografías se nota el placer por la composición plástica y la sensibilidad que proviene del subconsciente y que no puede explicarse con palabras. 


También parece seguir los consejos de este maestro de la fotografía en los retratos, sobre todo los de su musa. Tanta importancia le daba a la relación con el sujeto, que decía que incluso una mala palabra podría arruinar toda la foto. Conseguir evitar el artificio y que parezca que el retratado ha olvidado que existe una cámara es muy difícil y parece que ella lo consigue sin problemas. Se observa una geometría muy bien formada, pero de manera instintiva. Como debe ser.    
                                             
La luz es la fotografía en sí misma y en la marca Beatriz Rey está captada de una manera inteligente y maravillosa, poética y pictórica, tanto en las fotografías en blanco y negro, como en las de color. Sus estudios de luz abarcan atardeceres, pleno sol o días nublados, pero en todos te sientes atrapado y envuelto en una atmósfera absolutamente natural e íntima. Erótica y amorosa. Pero sobre todo, por encima de todo: BELLA. 



Su fotografía une, crea lazos, desnuda el alma y resalta el amor hacia sus modelos y paisajes. Lo que igual no sabe Beatriz es que también está creando una conexión, unos lazos irrompibles, con el espectador de su obra. 

Victoria Alonso Yanes



                                   
                                            

sábado, 11 de octubre de 2014

TODA LA MEMORIA por Asier Vázquez


Del mismo modo en que la muerte se le parece a la vida y la justifica,
la explica y le da sentido, las palabras que se entrelazan y flotan
solitarias en el silencio sobre el escenario compiten contra el
cruento estruendo circundante y lo describen. Así, también, el
individuo despojado de todo artificio y oropel encarna la tragedia de
los pueblos, y el humor, como una cáscara brillante y efímera, oculta
el corazón negro de la historia y sus galones.

Bastan dos sobrios personajes, brotados del cuero de las llanuras de
España, y sus tristes circunstancias, para intuír la magnitud de todo
lo que apenas se cuenta, porque no es necesario, y de todo lo que
finalmente va a desatarse. Y es difícil saber quién guía a quién,
quién le abre los ojos a quién, quién condena a quién y a qué, quién
es más consciente y poseedor de la vida y sus aristas, quién está más
despierto o perdido... Aunque en realidad poco importe.

Todo para que, al final, nos veamos confrontados a la memoria que
inevitablemente ha de volver, aunque no siempre se quiera. La memoria
cristalina de los nombres, la memoria del silencio en las sienes, la
memoria del sable en la ventana, la memoria de los caminos que fueron
sangre, la memoria del exilio de las manos, y toda la demás memoria.



jueves, 9 de octubre de 2014

ILUSTRA UN MES II: MANLE CAÑETE


Después de trabajar varios meses con Manle Cañete en el terreno de la producción, ¡qué agradable sorpresa ha sido escribir sobre ella y poder descubrir su maravilloso trabajo artístico! Podía intuir su estilo y sus temas, pero no me hacía a la idea de que iba a ser algo tan maravillosamente espeluznante y hermoso. Sin duda, es un honor contar con su ilustración sobre el logo de LA CONOCIDA para este mes de Octubre en "Ilustra un Mes".
Ilustradora, dibujante y diseñadora gráfica sevillana, actualmente instalada en Madrid, destaca por utilizar un formato en blanco y negro creando atmósferas fantásticas, cargadas de una luz propia donde a menudo lo optimista y bello convive y se intercala con las imágenes más lúgubres y siniestras.


"Juncos huecos.."


"Si te alejas de la oscuridad... no valorarás la luz. Y andarás perdido."


Son claras las influencias y referencias a Yanni Flo, a Fernando Vicente Vanitas con sus creaciones anatómicas, a Zdzislaw Beksinski con su fantástico mundo y a Chiara Bautista, artista con un estilo muy original a la que Manle reconoce admirar.
Nuestra artista sevillana utiliza un lenguaje onírico cargado de misterio y ciertas ensoñaciones cerca de la pesadilla donde lo macabro se manifiesta en la mutilación de la carne recordándonos aquello que somos: carne y huesos. Pero carne y huesos rodeados de alma, ideas, sentimientos y -¿por qué no?- nuestros propios fantasmas. 
"No me comas...Que ya lo hago yo"


"Volviendo lentamente -Libertad del siglo XXI-"

Sus ilustraciones tienen una curiosa mezcla de estilo oriental y cómic, con atmósferas intrigantes y delicadas, cargadas de un claro contenido poético combinado de vez en cuando con cierta sátira irónica. 
"En el primer día el hombre creo a Dios...En el segundo, Dios lo mató"

Lo que esta claro en este mundo iniciático de sueños es que Manle cree verdaderamente en lo que hace y creo que hay que aprovechar estas oportunidades que te da la vida para aprender con perpetua admiración.
Nada me alegraría más que poder actuar como mediadora y como espectadora en continuo aprendizaje, con el alma y los sueños de las personas a través del arte de Manle Cañete


"Saltaba de planeta en planeta...Recogiendo sueños"


Victoria Alonso Yanes 





   

domingo, 28 de septiembre de 2014

RETRATOS III: Miguel Esteban



Cómico, guionista, actor y sobre todo autor. Su autoestima, su indudable inteligencia, su humor negro salpicado de notas absurdas, su ternura, su visión del amor y los sentimientos ("Para mí la vida es amor, y, en menor medida, necrofilia") hacen de él  una persona con una clara marca personal. Una marca personal tocada por la ironía, lo disparatado y un poco lo macabro, pero por encima de todo, la risa. 
  
                                 
`Maricón y Tontico´, miniserie de animación de Museo Coconut dirigida por Joaquín Reyes y escrita por Ernesto Sevilla, Joaquín Reyes, Raúl Cimas y Miguel Esteban.
                                   

Lleva trabajando desde 2001 en el mundo del espectáculo, derrochando arte por  bares, salas y platós de televisión. Ha grabado siete  monólogos para ‘Central de Cómicos’ y otros dos para el show '10 Cómicos 10', en Paramount Comedy. Ha trabajado como guionista en "El Intermedio" y actualmente dirige una serie para Comedy Central. Pero sin duda donde yo le conocí y dónde me marcó tanto en lo personal como en lo profesional, fue en Museo Coconut

                           
                                    Miguel Esteban en `Central de Cómicos´   


¿Qué decir de Museo Coconut? Cuando me enteré de que un elenco de artistas tal como Julián López, Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Joaquín Reyes, Carlos Areces y Miguel Esteban, entre otros, iban a hacer una serie sobre un Museo de Arte Contemporáneo, caracterizado por un humor absurdo y miniseries de animación, no pude más que ver una y otra vez los capítulos. Hasta tal punto que me aprendía los diálogos. ¿Cuántas  veces puedes ver una serie de verdadero humor, que regala risa a espuertas y con artistas a los que admiras, combinando tus dos marcos profesionales(la interpretación y el arte)?

          
 Raúl Cimas, Julián López, Carlos Areces, Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla en Museo Coconut.
        
Así pasó el tiempo, hasta que un día no especialmente marcado, decido salir a tomar algo con mi amiga Beatriz, entro en un bar y lo primero que veo es a uno de los figurantes y guionistas de aquella serie que me ha dado tan buenos momentos. En un principio, dudamos un poco sobre decirle algo, ya que no sabíamos como podía reaccionar. Pero allí fuimos, como si fueramos Armstrong y Aldrin, nos fuimos acercando despacio, pero firme, hacia nuestro "descubrimiento". Y no resultó ser un tipo desagradable o excéntrico. Lo único que podía irradiar era inteligencia, ternura(mucha ternura)y una especie de creatividad contagiosa. Estar cerca de Miguel significa comenzar a crear un guión de la nada. Es como cuando bailas salsa o tango con alguien que sabe y crees que tú también, pero en realidad no. Sólo te está llevando.
De pronto me vi como un dibujo animado, con mi amiga, Miguel Esteban y Javier Botet en una noche extraña, y maravillosamente absurda.



Performance de Emilio en Museo Coconut


Después de esto, has conseguido que más de un día gris se convierta en un auténtico cuadro de Jackson Pollock al encontrarte fortuitamente en algún monólogo de la televisión. 
Gracias por esa espontaneidad, esa visión de la vida que tanto envidio y sobre todo por habernos regalado la risa.

"¿Cómo puede descubrir el hombre una zona en la que ya viven hombres?" Pues no lo sé Miguel, pero sí se todo lo que se puede descubrir en un solo hombre.


                                                                                   Victoria Alonso Yanes

sábado, 20 de septiembre de 2014

MAESTROS I: JESUSA VEGA


Inauguramos nuestra sección de MAESTROS con la Dra. Jesusa Vega, Catedrática de Historia del Arte Moderno y Contemporáneo en la Universidad Autónoma de Madrid. Fue directora de la Fundación Lázaro Galdiano y reconocida especialista de la historia del grabado y de Francisco de Goya. A lo largo de su carrera ha ejercido una gran labor como historiadora del arte, investigadora y maestra. Desde LA CONOCIDA queremos agradecerle especialmente esta última faceta, en nombre de las que fuimos sus alumnas, y que ahora formamos parte de la productora, su rigor, su cercanía, su disciplina y su manera delicada y firme de hacer las cosas.
Gracias por enseñarnos esa cosa tan rara que es la coherencia.
S.




LA DOCTORA EN HISTORIA Y TEORÍA DEL ARTE, JESUSA VEGA. 


En esta entrevista nos desvela cuestiones relevantes en torno al mundo del Arte, y aporta datos relacionados con la línea de su investigación.
¿De qué manera ha sido cuestionada la disciplina de Historia del Arte en el ámbito español? ¿Qué diferencias existen con el ámbito internacional?
J.V: En mi opinión, el cuestionamiento de la disciplina no ha tenido lugar tanto desde un punto de vista teórico, fruto de la reflexión sobre su objeto de estudio y función social, como desde el ejercicio cotidiano de otras disciplinas. El creciente interés por el material visual y su progresiva incorporación a las investigaciones de los estudiosos de otras disciplinas —sin duda los historiadores y antropólogos, pero cada vez más los que se interesan por la literatura—, han puesto sobre la mesa la actividad desarrollada por los historiadores del arte españoles. El resultado de este interés ha devenido que en muchos casos lejos de incorporarse los trabajos de los historiadores del arte al corpus bibliográfico, lo que ha provocado es indiferencia, cuando no rechazo, ya que ni los planteamientos ni los resultados daban respuesta a las preguntas planteadas por estos investigadores interesados en lo visual. No obstante, en el ámbito internacional también se aprecia un retroceso de la Historia del arte en el mundo universitario, la desaparición de departamentos autónomos es en mi opinión alarmante; algunos son absorbidos por los departamentos de filosofía, otros por los de historia, pero todos son suprimidos por cuestiones administrativas.



 ¿Qué opina de la crisis que experimentó la carrera de Historia del Arte durante el proceso de Bolonia?
J.V: Probablemente la crisis que experimentó la licenciatura en su proceso de reconversión de Bolonia no reflejaba otra cosa que la realidad: el desinterés que ha existido por los historiadores del arte por el pasado, presente y futuro de su propia disciplina (ni siquiera celebramos el centenario de la primera cátedra en la universidad española, en un país que vive de centenarios como escaparates de la cultura). En un mundo en transformación donde cada vez se apela más al diálogo el historiador del arte ha seguido firme en su defensa de las esencias con las que se asentó en la universidad a comienzos del siglo XX: un conjunto particular de valores y creencias ejercidas sobre un dominio —aquello que se calificaba como obra de arte—, con una modalidad de investigación y una estructura conceptual. La posible pérdida del grado sacudió algunas conciencias y movilizó a unos cuantos —ni siquiera ante la posible invisibilidad hubo una lucha unánime—; el ruido que se hizo fue suficiente para desestimar la propuesta. Lamentablemente a continuación no hubo una reflexión profunda sobre lo vivido, por lo que estamos expuestos a que ocurra de nuevo y no soy muy optimista sobre los resultados.


Seguidor de Goya, El Coloso, Madrid, Museo del Prado
"EL COLOSO" ACTUALMENTE ATRIBUIDO HIPOTÉTICAMENTE POR EL MUSEO DEL PRADO A ASENSIO JULIÁ, AYUDANTE DEL TALLER DE GOYA. JESUSA VEGA PUBLICÓ UN ARTÍCULO EN EL QUE APORTA PRUEBAS CONTRA ESTA DESCATALOGACIÓN DEL PRADO.


¿Qué mejoras metodológicas cree que pueden hacer los profesionales de este sector?
J.V: La cuestión metodológica es fundamental en la actividad científica y basta acercarse a los periódicos y medios de comunicación para comprobar que hemos vivido una auténtica regresión en este sentido. Inexplicablemente se vuelve hablar del “don” y el “ojo” como práctica principal y asociada a la historia del arte cuando es obvio que ni en uno ni en otro caben la creación y transmisión de conocimiento. Eso no quita que sea comprensible que ocurra, pues vivimos en una sociedad donde el espectáculo, la charlatanería y el oportunismo dominan el escenario de la comunicación. Inevitablemente pienso en Bourdieu cuando se habla de esta cuestión. Como advierte en Homo Academicus, las oportunidades que tiene cualquier historiador de “popularidad” en un tema de actualidad disminuyen rápidamente con el tiempo (recordemos que el periódico de hoy será el que llene la basura de mañana); pero precisamente tiempo es lo que necesita el trabajo científico si quiere ofrecer un resultado de calidad (por supuesto que el tiempo invertido no es garantía de la calidad, pero sí una condición necesaria). Por esta razón no es ingenua la elección que se haga de la arena donde se quiere debatir sobre los temas: si es en el ámbito mediático (esa ha sido la elección por ejemplo del Museo del Prado en cuestiones fundamentales), la academia está perdida porque necesita tiempo para analizar, estudiar y enunciar su discurso. Dicho esto, en mi opinión la mejor manera para mejorar en nuestro trabajo es volver a la obra de arte, entendida ésta como un artefacto cultural, y al artista como ente creador inmerso en el mundo en que vivió, si hablamos del pasado, o vive si hablamos de hoy. Se me ponen los pelos de punta cada vez que oigo a mis colegas decir que lo mejor es prescindir de ambos, y consideran innecesario escuchar a los artistas. Me da la sensación de que estamos en un mundo barroco donde el historiador del arte añora ocupar el lugar del artista. En el fondo una estrategia para el inmovilismo y el atrincheramiento en la torre de marfil.

 ¿Por qué el historiador del arte sigue teniendo dificultad a la hora de encontrar su lugar dentro de la nueva realidad del patrimonio cultural?
J.V: Entre otras razones porque todavía no ha asumido que el “patrimonio artístico” es parte del patrimonio cultural, y aunque el criterio estético es el más antiguo en el reconocimiento del patrimonio hoy no es el prevalente. Defender la autonomía del patrimonio artístico y su superioridad es la manera que ha encontrado la Historia del arte como disciplina de acotar su campo de estudio y, por extensión, de reforzar la torre de marfil en la que se ha vivido casi desde un principio. Lo queramos o no, todavía está vigente la jerarquía de las artes y la idea de que el historiador tiene como objeto de estudio “la belleza”, al margen supuestamente de un compromiso social pues éste contaminaría escenario tan idílico.

  
PRESENTACIÓN DE JESUSA VEGA, COMO PARTE DE LA MESA REDONDA SOBRE LENGUA Y PATRIMONIO: CÓMO RELATAR Y DIFUNDIR CIENCIA EN EL TIEMPO (CANTABRIA CAMPUS NOBEL).

¿Cómo se manifiesta la limitada práctica asociacionista de los profesionales de la Historia del Arte en nuestro país?
J.V: Tampoco creo que sea en esto diferente a lo que ocurre en otras disciplinas, es más debemos andar muy a la par. En nuestro caso está el CEHA, que es una asociación profesional. Probablemente el origen del CEHA —su fundación esta asociada a la activa personalidad de Xavier de Salas académico de filiación anglosajona y director del Museo del Prado—, hizo que nunca haya sido un referente, ni siquiera una articulador, de la actividad profesional; por supuesto nunca ha sido un interlocutor social. Por otro lado, la historia política de España ha condicionado, como no podía ser de otra manera, la evolución disciplinar y sus prácticas: cuarenta años de dictadura no se evaporan ni desaparecen por decreto.


¿A qué se debe que haya ido aumentando la complejidad de relaciones entre la Academia y el Museo? ¿Cómo se puede solucionar?
J.V: Tampoco sé si la complejidad es mayor ahora que antes pues lo cierto es que en el pasado eran los mismos y por cierto muy pocos los que participaban de uno y otro escenario. Lo que no me cabe duda es que la razón es la falta de diálogo y esto no sólo está ocurriendo aquí. En mi opinión las prácticas —a veces malas prácticas— desarrolladas en el museo y los debates —a veces ausencia de debates— que tienen lugar en la Academia no suponen la existencia de dos historias del arte, sino que evidencian y expresan los conflictos que tiene la disciplina en la sociedad actual, los cuales no son más que un espejo donde poder mirar los conflictos que tiene la sociedad misma. En consecuencia, la manera de solucionarlos es sentarse a pensar qué quiere de nosotros y de la historia del arte la sociedad y darle una respuesta articulada desde la academia y el museo; claro que para ello la disciplina de base del museo tendría que volver a ser la historia del arte y no la economía.

¿Qué futuro cree que le espera a la Historia del Arte?
J.V: No tengo ni idea, me gustaría que fuera el mejor porque entonces significaría que también lo sería para el resto. Quizás por la edad, quizás por lo que estamos viviendo en estos momentos, soy incapaz de pensar en el futuro. Creo que lo importante es hacer el presente pensando eso sí en las generaciones que nos siguen. Probablemente en mi caso es más fácil porque como explico todos los años a mis alumnos el patrimonio es intergeneracional y solidario y merece la pena trabajar por y para él.




¿Qué aconsejaría a los licenciados o graduados en Historia del Arte que quieren desarrollarse en esta área profesional?
J.V: Que disfruten y trabajen con entusiasmo sabiendo que muchas veces trabajo no es igual empleo. Estoy segura que la mayoría tendrá que trabajar en cosas que nada tienen que ver con la historia del arte, pero de todo se aprende. Por eso que hagan lo que hagan traten de hacerlo lo mejor posible, con tesón y siendo responsables, generosos y solidarios. A la larga, lo puedo asegurar, da enorme satisfacciones.


Dentro del panorama teatral, en la actualidad existen compañías que unen el teatro y la filosofía o el teatro y la psicología. ¿Cree que sería posible aunar arte y teatro?
J.V: Hasta donde yo sé siempre han ido unidos por lo que no habría razón para que se separaran ahora. De hecho, cada vez hay más estudios sobre el pasado de esta relación. Aquí, como en el resto de las actividades, lo único que hay que generar son diálogos respetuosos y constructivos, donde cada profesional sepa encontrar su lugar y se sienta cómodo en ese espacio. Quizás la cuestión principal sea recuperar la profesionalidad pero para ello es necesario que la sociedad recupere valores que han estado cotizando muy a la baja en los últimos años, me refiero al estudio y el esfuerzo, justo lo opuesto a la operación triunfo.


Esta última pregunta es un espacio libre por si quisiera aportar algo a los lectores de LA CONOCIDA.

J.V: Agradecerles que me hayan dedicado su tiempo, si es que han leído hasta aquí. El tiempo es lo más valioso que tenemos. No se puede malgastar ni un momento de la vida porque ese no vuelve. Por esa misma razón no debemos nunca malgastar el tiempo de los demás cuando nos lo dedican. Espero que leer estas líneas no sea un tiempo malgastado para nadie.

domingo, 7 de septiembre de 2014

ILUSTRA UN MES I: POPOVICH


Arrancamos el BLOG después del verano presentándoos nuestro primer proyecto del año: ILUSTRA UN MES. Cada treinta días, un ilustrador jugará con el logo de LA CONOCIDA. Y qué mejor manera de empezar que con el creador del mismo: POPOVICH.




Alexander Méndez-Vigo cuyo nombre artístico es Popovich nació en 1988 en Bruselas, pero vivió y creció en Madrid. Con formación en Diseño Gráfico e Ilustración, es sin duda un poeta que observa el mundo desde la sátira y el compromiso social.

Sus imágenes son sobre todo planas, estáticas y hieráticas. La austeridad de su dibujo hace que sea mucho más fácil de observar, reproducir y compartir. Aciertan con lo inmediato y a la vez están dotadas de una atemporalidad que, sin duda, seguirá siendo relevante a lo largo de los años. La magia de estas imágenes radica en que se reciben como un impulso eléctrico, directo y con un rumbo claro. Algo tan sintético que supone de una intensidad cautivadora.
Popovich quiere transmitir  mensajes “constructivos, introspectivos, de humildad y verdadero progreso del ser humano”. Este mensaje alcanza a todas las clases sociales, ya que la responsabilidad moral y social corresponde a todos los individuos y no solo a los que se encuentran en las altas esferas. 




La desaparición del Ego es uno de sus mensajes más relevantes, de esta forma podemos vernos reflejados en el espejo de sus dibujos e ilustraciones, denunciando para nosotros mismos la falta de reflexión de la sociedad, el egoísmo latente y la ignorancia política y cultural.
Sus figuras son casi esperpénticas, con un toque expresionista-primitivista. Están enraizados en el presente, pero sin duda colaboran con esa idea de atemporalidad anteriormente citada.






 Toda esta agudeza no oculta la gran calidad que tiene como artista. Su deseo es ser comunicador a través del arte y no solo lo ha conseguido, sino que se supera  ya que para que “una imagen exprese más de diez mil palabras” no solo hace falta ser un experto comunicador a través de la sátira, sino tener un talento como artista que sin duda a él, le sobra.







Victoria Alonso